La primera prueba arqueológica del uso de cosméticos se encontró en el Antiguo Egipto, alrededor del año 4000 a.d.C. Los egiptólogos deducen que se comenzó a utilizar como protección frente al sol. También los antiguos griegos y romanos usaban cosméticos.
En el Siglo XIX, la reina Victoria declaró el maquillaje públicamente descortés. Se veía como algo vulgar que solo usaban los actores y las prostitutas. En la época de la Segunda Guerra Mundial, los cosméticos tenían una aplicación común en el este (aunque estaban vetados en la Alemania nazi).
En Japón, las geishas usaban lápices labiales hechos a partir de pétalos aplastados de cártamo para pintarse las cejas y las comisuras de los ojos al igual que los labios.
La industria cosmética la dominan un pequeño número de multinacionales originadas al comienzo del siglo XX. De las firmas dominantes, la más antigua y mayor es L’Oréal, fundada por Eugène Shueller en 1909 como la French Harmless Hair Colouring Company (que vendría a ser algo como Empresa francesa de tinción inocua para el cabello), que pertenece hoy en día en un 27.5% a la familia Bettencourt y en un 26.4% a Nestlé. Los verdaderos impulsores del mercado cosmético fueron Elizabeth Arden, Helena Rubinstein y Max Factor. Estas firmas establecieron el mercado que creció con Revlon justo antes de la Segunda Guerra Mundial y más tarde con Estée Lauder.