MITOS Y REALIDADES DE LA CIRUGÍA ESTÉTICA
En Cirugía estética
(Edición 17)
Dra. Maria Carmen Arjona
La historia de la cirugía plástica con fines estéticos data desde antes de Cristo. Desde el médico Gaspare Tagliacozzi, creador de esa especialidad en su culta Bolonia, con su “colgajo nasal”, para tratar de devolverle la nariz a un paciente.
Sin embargo, las cosas no han cambiado mucho desde entonces, ya que los cirujanos plásticos, ya sea desde el punto vista “estético” o “reconstructivo”, intentamos devolver o proporcionar a una persona la armonía necesaria para que su cuerpo encuentre el balance necesario.
Una realidad es que debe buscarse y nunca olvidar, la función del órgano. Es decir, nunca pasar por encima del trabajo para el cual esta diseñado en aras de buscar y obtener la estética. El ejemplo más claro es la nariz, ya que al valorar a algún paciente para “rinoplastia” la revisión debe de ser integral.
Hay que ver si no existe algún problema para respirar, donde el septum o tabique esté comprometido, o aumento de tamaño de los cornetes y, que además, el paciente no tenga antecedentes de alergia (polvo o humedad tan comunes en nuestro medio).
Siempre hay que garantizar que la intervención del especialista lleve a un buen resultado y no a complicaciones respiratorias que muchas veces impidan alcanzar nuestro objetivo estético, ya que si un tabique está desviado, jamás podremos dejarle la forma correcta.
Otro ejemplo clásico es el caso de las mamas en las mujeres. A los pechos les podemos disminuir de tamaño, aumentar, levantar, reconstruir o hacer combinaciones. Sin embargo, debemos pensar siempre en su función desde el punto de vista de lactancia, de órgano erógeno y de balance para nuestra imagen corporal.
Una mujer con pechos muy pequeñitos siempre se va a sentir insegura (en la mayoría de los casos) sobre todo a la hora de la intimidad, de ponerse un traje de baño en la playa o cuando se quiera vestir bien y verse maravillosa para una cena de gala. Los rellenos no siempre funcionan.
Desde el punto de vista de algunas personas (muy respetable) no es necesario, pero desde otra óptica (también muy respetable), el darle balance al cuerpo con una “cintura escapular”, que es el diámetro del tórax a la cintura pélvica (las caderas), le proporcionará la seguridad necesaria en el momento requerido.
Otro “mito” es el que los varones acudan a algún procedimiento quirúrgico o no, como el “botox”, o materiales de relleno para mejorar su aspecto. Actualmente la cirugía estética ha cobrado mucho auge en ellos. Han aumentado sus visitas al cirujano plástico y eso nos da mucho gusto, ya que el varón también “tiene su corazoncito” y tiene actualmente la necesidad de realizar cambios en su aspecto, que al igual que en la mujer, deben de ser preventivos para comenzar.
Un aspecto muy importante para todos es cuidar quien va a ser el profesional que se encargue de darle al paciente las indicaciones, prescripciones o realizar los procedimientos quirúrgicos o no quirúrgicos.
Como se dice: “zapatero a sus zapatos”. Hay que vigilar que sea un profesional con los créditos adecuados y no una persona entrenada “al vapor”, como la famosa “mata bellas”, que tanto perjuicio a la salud de tantas mujeres ha dejado.
La realidad es que actualmente existen muchas alternativas para poder vernos y sentirnos mejor. Al despertarnos y mirar el espejo, los primeros 20 segundos nos van a decir si requerimos una “ayudadita” o no.
¡Hay que luchar en contra de la adversidad y seguir adelante con la mejor cara! ¡ Felicidades !
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