Nadie duda de su destacada labor comunitaria que ha realizado a lo largo de su vida, ejemplo que según ella recibió principalmente de su padre don Andrés García Lavín y de su abuelo el doctor Andrés García Aranda.
¿Pensaste en ser reconocida con esta medalla?
La verdad es que no. Mis amigos y la gente con la que trabajo me dijeron que harían la propuesta y me pidieron información, pero nunca imaginé el resultado.
¿En qué momento de tu vida obtienes este reconocimiento?
En un momento de mucho trabajo. Precisamente hemos laborado intensamente con los diputados y otras agrupaciones proponiendo iniciativas en favor de la familia. Nos ocupa que toda persona tenga derecho a la mejor calidad de vida.
Si te dieran a escoger un solo programa en beneficio de la sociedad, ¿cuál sería?
Salvemos una vida, sin duda. El que una persona no quiera vivir es un problema social muy grave.
Sé que tuviste la oportunidad de participar en la vida política de Mérida como candidata, ¿por qué no se hizo realidad?
Alguna vez me interesó la política porque se iba a formar una coalición de partidos para Mérida. Vino gente a mi casa para pedirme que fuera la representante de esta coalición y me entusiasmó la idea de cambiar el sentido de la política al que estamos acostumbrados. Era necesario transformarlo para hacerlo más humano y así lo dije en su momento. Teníamos que unirnos y demostrarle a la gente que somos capaces de ser buenas autoridades y recobrar la confianza en la ciudadanía, algo que sólo trabajando de manera honesta se logra. Me llamó Patricia Mercado, tuvimos una amena plática y le gustaron mis ideas. Por otro lado, también supo de mí Andrés Manuel López Obrador así como otros políticos que se reunieron en mi casa. Lo que pasó es que mi papá estaba muy enfermo y no quería que me involucrara en la política. Se ponía muy mal cuando le tocaba el tema y aunque le decía que teníamos que cambiar la forma de hacer política, no estaba de acuerdo con mi postulación. Cuando me di cuenta que la salud emocional de mi padre era más importante, cambié de opinión y desistí de la idea. Ahora sé que puedo hacer mucho desde la parte ciudadana.
Hace un momento mencionaste el programa Salvemos una vida que tiene como principal objetivo atender el tema del suicidio. ¿Crees que los gobiernos de Yucatán han hecho lo suficiente para enfrentar este problema que pone a nuestra entidad en los primeros lugares del país?
Nunca es suficiente. En Yucatán hemos logrado bajar los índices de suicidios porque somos el único estado de la república en donde la ciudadanía ha tomado las riendas del asunto. Salvemos una vida es un programa de la sociedad para la sociedad, integrado por gente voluntaria. No manejamos recursos y todo se hace con base en la concienciación. Por eso pedimos a las instituciones que nos apoyen para continuar la labor de terapeutas, psicólogos y médicos que participan de manera voluntaria. Tenemos que hacer más famosa la cultura de la vida que de la muerte porque desgraciadamente hoy es más famosa esta última.
¿Alguna vez te han cerrado las puertas para ejercer tu labor?
¡Claro que sí! En años anteriores nos han querido hacer a un lado porque hacemos cosas que otros deberían asumir y eso molesta a muchos. Y lo que he dicho lo repito: Salvemos una vida no es mío, es de la sociedad para la sociedad.
¿A qué santo te encomiendas?, ¿qué le pides?
A Dios padre. La verdad me ayudan muchos santos pero Santa Clarita es a la que más acudo y a quien más lata doy, créeme que es una maravilla.
Hay mucho qué comentar de esta luchadora del bien social en Yucatán como haber sido delegada de la Cruz Roja Mexicana. Merecida la distinción con la Medalla Héctor Victoria Aguilar, con la que se reconoce el trabajo de todas aquellas personas que laboran para el bien de los demás. ¡En hora buena!
Semblanza de Alis García Gamboa
Nació en la ciudad de Mérida, Yucatán, el 22 de mayo de 1955. Sus padres son Andrés García Lavín (q.e.p.d) y Anita Gamboa Fajardo de García. Desde 1983 está casada con el Ing. Jorge Alberto Ortiz Sauri con quien tiene cuatro hijos: Valentina, Jorge Alberto, Juan Enrique y Ricardo José.
Es egresada de la carrera de Administración de Empresas por el Instituto Tecnológico de Mérida. Cursó inglés en Mont St. Joseph Academy, en Ontario, Canadá, y francés en Mont Oliver, en Lausanne, Suiza.
Actualmente, además del programa Salvemos una vida, coordina el programa Aval Ciudadano del Hospital O’Horán, cuyo objetivo es que la ciudadanía avale los servicios que prestan los hospitales públicos. Uno de los logros obtenidos fue el acuerdo que se obtuvo con el Hospital de Alta Especialidad para que reciba a determinados enfermos del O’Horán.
Otro de los programa que fomenta la recipiendaria de la medalla Héctor Victoria es Yucatecos unidos por la vida, que se ocupa de concientizar y fomentar la siembra de árboles para contrarrestar la devastación que ha sufrido la península en los últimos cinco años. Asimismo, Alis García preside el Patronato para la Beneficencia Pública en Yucatán y ha sido presidenta del Patronato Vida Humana Integral que ayuda a enfermos de VIH. A su cargo estuvo la construcción del albergue de la Misericordia de Dios Padre, y el convento para las religiosas que se ocupan de los enfermos de VIH.