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Entrevistas
Quiero tener un hijo ¡Cueste lo que cueste!
En Entrevistas (Edición 12)

Este es el título del libro de Carmen Martínez Jover que trata sobre la infertilidad, problema que crece día a día en México donde una de cada  cinco parejas no puede tener hijos de acuerdo con cifras del sector salud.
La autora estuvo en Mérida para participar como conferencista en la Cruzada Nacional 2006 del Proyecto BB, organizado por la Asociación Mexicana de Infertilidad, A.C. (AMI), cuyo objetivo es ayudar a mujeres y hombres en la lucha contra este problema, proporcionando información médica y dando apoyo.
La plática dejó una profunda huella al tratar sobre el significado que cobra para una mujer el hecho de no poder tener un hijo biológico cuando lo desea. Al igual que en el libro, ella abordó su propia experiencia de infertilidad que también ha plasmado a través de la pintura.   

-Carmen, ¿qué tan frustrante resulta para una mujer no lograr embarazarse?
-Muchas veces las parejas no se cuestionan la maternidad, simplemente se casan y tienen hijos. Cuando éstos no llegan después de varios años, todos empiezan a preguntar la razón, pues es algo que la sociedad espera del matrimonio. Hay mujeres que fantaseamos con la idea de estar embarazadas y tener un bebé; no alcanzar este sueño es muy frustrante y doloroso. Nos educaron para ser madres y no lograrlo genera angustia.

-¿Consideras que algunas veces las mu-jeres se sienten obligadas a tener hijos y eso les genera mayor presión?
-Mas que sentirse obligadas para tener hijos, yo diría que así fuimos educadas, no llegas ni a cuestionarlo siquiera. Yo me casé a los 22 años, todas mis actividades habían sido "mientras fuera madre".  No me interesaba más que realizarme como tal. Profesionalmente todo lo enfocaba a cosas que pudiera hacer al mismo tiempo que crecer a mis hijos. Fue hasta que cumplí 40 años cuando realmente cuestioné si quería ser madre, pues ya había perdido la esperanza de tener un hijo biológico.  Me preguntaba si yo, Carmen, deseaba realmente ser madre o si era la inercia de toda mi vida luchando para lograrlo. Me detuve y vi mi vida: tantos años enfocados a tener un bebé… yo me había perdido en el camino, fue entonces cuando empecé un profundo conocimiento de mí misma.

-¿Cuál es la respuesta de las mujeres que te escuchan y se acercan a ti después de una conferencia?
-Lo más interesante es que en todo el mundo las emociones de las mujeres que no pueden tener hijos son similares.  Es muy emotiva su respuesta, ellas sienten mucha paz al identificarse con alguien que ha pasado por lo mismo.  Hay un dolor muy grande que solamente la persona que lo ha vivido puede entender plenamente.  En fin, la respuesta de las mujeres con las que he tenido la oportunidad de dialogar es muy emocionante, pues después de que escuchan  sobre mi vida, se ven reflejadas y sienten alivio; se dan cuenta de que no son las únicas que han pasado por situaciones semejantes y que también sus sentimientos se repiten en muchos lugares. Algunas me han comentado que después de escuchar mi experiencia les ayuda a ubicar la etapa en la que se encuentran para poder tomar decisiones. En mi caso te puedo decir que pasé tanto tiempo deprimida y aislada que ni cuenta me di de cómo los años fueron pasando.  Quizá si hubiera tenido más información sobre las implicaciones de la infertilidad, me habría decidido desde antes por la adopción.  

-¿Reaccionan de igual manera los hombres y las mujeres cuando viven un problema de infertilidad?
-No. La mujer es más abierta y cuenta su dolor, llora y lo comparte.  El hombre tiende a ser reservado, pero de lo que ambos tienen que estar conscientes es de que no hay control sobre la infertilidad.  Cuando la mujer es infértil, el hombre no puede hacer más de lo que está en sus manos y estoy segura de que siente una gran impotencia al respecto.

-¿Cuál es el sentido que le das a tu participación en eventos sobre infertilidad?
-Con mis charlas espero que muchas mujeres no tengan que pasar por el desgaste emocional que yo viví y que mi experiencia les sirva. Es muy importante que ellas se informen, que averigüen sobre tratamientos y también sobre el tema de la adopcion. Es más fácil tomar decisiones cuando se tiene conocimiento, en lugar de permanecer pasivas esperando milagros. Hay que fluir por la vida, aceptar los problemas y siempre ir hacia delante.  A veces evadimos, negamos y damos vueltas sobre lo mismo. Yo había basado mi felicidad en tener un hijo y como éste no llegaba, alimentaba mi desdicha; lo que aprendí fue que la felicidad no se basa en algo que no tienes; la felicidad está en el presente.  Una debe de valorar lo que tiene a su alrededor, establecer metas, desear un hijo, pero que esto no se convierta en la única razón de vida.  

-¿Consideras que la sociedad mexicana está preparada ante este fenómeno?
-Creo que en la sociedad mexicana se ve rara una pareja sin hijos, muchas veces causa lástima.  Algunas parejas infértiles no saben qué responder ante la falta de descendencia y se va aislando poco a poco de eventos familiares y en especial, de reuniones donde hay niños. Pienso que en México es muy común escuchar acerca del fuerte instinto maternal de las mujeres y por ello, no realizarse como madres las hace sentirse incompletas; sin embargo es indispensable pedir la ayuda adecuada y documentarse para tener más conocimiento y claridad al respecto. Recomendaría el contacto con AMI, ubicada en la ciudad de Monterrey, y que empezó su trabajo hace 3 años; su página de internet es www.ami-ac.com .  

-Una idea que plasmas en tu libro se refiere al crecimiento espiritual. ¿Qué tan importante es la fortaleza espiritual para salir adelante?
-Por muchos años negué tener un problema, los años iban pasando y yo vivía obsesionada con tener un hijo biológico.  Los tratamientos se iban complicando y me deprimía cada vez más, al grado de no querer levantarme en las mañanas y de haber perdido el sentido de la vida.  Fue en ese estado en el que me encontraba cuando un día leí el poema "Las Huellas", que está incluido al final de mi libro y que trata de alguien que le reclama a Dios su presencia cuando más lo necesita. Este poema significó el primer rayito de luz en mi mundo oscuro y motivó el camino hacia la espiritualidad que me ha dado paz y fortaleza para salir adelante.
-Como mujer que has vivido en carne propia un problema de infertilidad, ¿qué le dirías a los médicos que atienden estos casos?
-Muchas veces los doctores se apasionan con la parte científica de cada caso, pero no deben de olvidar que detrás del mismo hay una pareja que sufre.  Siento que la parte humana es muy importante para que la pareja pueda liberar todas esas emociones llenas de frustración. Me encantaría que los doctores trabajaran este aspecto junto con la parte médica.

-¿Qué le dirías a aquella mujer que vive el desgaste físico y emocional de querer embarazarse en relación con el tema de la adopción? ¿Por qué vale la pena?
-La falta de información da miedo.  Yo tenía miedo de adoptar a un bebé. Se oyen tantas cosas: que si lo vas a querer, que si los genes, que si no te sale sano; en fin, cantidad de cosas que evitan que vayas a averiguar. Cuando alguien me preguntaba por qué no adoptaba a un bebé, me molestaba, pues yo estaba segura de que un día quedaría embarazada. Me decía a mi misma que como era buena y a las personas buenas no les pasa nada, pensaba que embarazarme era cuestión de tiempo. Sin embargo haberme decidido a solicitar datos sobre la adopción, significó jugar con mi última carta para ser madre. Hoy en día pienso que lo mejor hubiera sido investigar desde antes, pues existen límites de edad para poder adoptar a un niño, además de que el trámite tarda entre dos y tres años.  
Nicole llegó a nosotros cuando tenía 2 meses de nacida y ahora está por cumplir 7 años. La verdad es que la amo tanto que se me olvida que es adoptada, pues no hay diferencia alguna cuando se siente y se da amor.  Es un amor tan grande que no te cabe dentro, se te desborda. Cuando me dice "mamica, te amo", cuando me abraza, cuando ríe,

cuando llora y hasta cuando hace berrinches, me motiva más a compartir mi historia para que otras personas puedan alcanzar la felicidad que encontré después de un largo vía crucis de infertilidad.


NOTA: el libro de Carmen Martínez Jover se puede conseguir solicitándolo al correo electrónico:
cmj@carmenmartinezjover.com  

También puedes visitar su página de Internet:
www.carmenmartinezjover.com

Por: Rita Castro Gamboa



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