Visión Skillus
En Negocios
(Edición 20)
Liz es un claro ejemplo de que cuando una mujer está decidida a cumplir sus sueños, lo consigue.
Estudió la carrera de Ciencias de la Comunicación y tiene una maestría en Planificación de Empresas y Desarrollo Regional. Era todavía estudiante cuando comenzó a vender por su cuenta accesorios de oro laminado que traía del extranjero. “Recuerdo que andaba con mi tupper lleno de accesorios; todos los vendía… llegué a vender casi treinta mil pesos un diciembre”, recuerda.
Impartía clases en el Instituto Tecnológico de Mérida cuando fue invitada por la marca Skillus a ser su representante en México. “Yo no imaginé lo que iba a pasar… sabía que era un riesgo pero también creía en este negocio del oro laminado”. Pronto llegó la hora de abrir una primera tienda en circuito colonias. Estaba embarazada de su segundo hijo así que las cosas no eran tan sencillas para ese entonces. “Siempre me ha gustado hacer bien las cosas, y lograr lo que me propongo pensando siempre en el bien común. Le decía a mi esposo, que si no funciona ni modos, cerramos y ya; continúo dando clases, sin embargo estaba segura que nos iría bien”.
Y no se equivocó. La marca de oro laminado Skillus, gracias a la visión de Lizbeth es conocida ya en 15 estados de la República. En Yucatán tiene más de 50 Distribuidores y cientos más que venden como mayoristas. En cuanto al surgimiento de otras marcas, Lizbeth piensa que la competencia es un gran reto:
Me ayuda a hacer mejor las cosas y a emplear nuevas estrategias; la gran ventaja de skillus sobre otras marcas es la calidad del producto, además Skillus es una empresa con respaldo mundial porque está en más de 50 países.
Ante el crecimiento de la marca en México, su esposo, el contador Efraín Suárez, decidió dejar su empleo para sumarse al proyecto de tiempo completo al que aplicó sus conocimientos para contar con una amplia base de datos de los productos y establecer un sistema de asistencia remota a distribuidores. Al preguntarle sobre lo peor que le puede suceder a quien inicia un negocio dijo con mirada profunda y segura: “Creer que no necesitamos del cliente y no ser honestos con lo que vendemos es un gran error. Desalentarse ante la adversidad no es parte mis estrategias. Creo en la suerte cuando eres perseverante y decides tomar las oportunidades y corres riesgos, no en la que llega sin haber buscado antes”.
Para Lizbeth, ser mujer y además empresaria, no ha sido fácil, especialmente cuando hay dos pequeños hijos: Eduardo de 4 años, y Josué de 2. “Muchas veces, la vida personal pasa a un segundo plano o tienes que dividirte en mil para cumplir con todo… es algo difícil pero finalmente vale la pena, quiero que mis hijos aprendan el trabajo que hacemos a diario y aprendan a valorar la vida”, comentó convencida.
Los pequeños detalles de la vida hacen la gran diferencia, sobre todo si van de la mano con la honestidad, puntualidad, compromiso, iniciativa y respeto. ¡Adelante Lizbeth!
“Queremos con esta producción transmitir emociones y unir a la familia; estoy seguro que querrán ir más de una vez para percatarse de todos los detalles” finalizó nuestro entrevistado.
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