Lupita Avila, empresaria de la belleza
En Reportajes
(Edición 19)
Si bien la esencia de empresaria se lleva en la sangre, hacen falta disciplina, creatividad, espíritu de servicio y afán de trascender para mantener con éxito una empresa.
La señora Guadalupe Ávila Ancona, directora de Art Design, sabe muy bien que para una mujer el panorama no es fácil aún cuando se habla de avances en la equidad de género, y a lo largo de su carrera profesional al frente de una empresa familiar cuya segunda generación encabeza, se ha enfrentado a la discriminación por parte de instancias públicas y privadas a la hora de solicitar apoyo o créditos para el desarrollo de su negocio que agrupa cuatro salones de belleza, cuatro escuelas para esteticistas y una distribuidora de productos del ramo.
Sin embargo, la dedicación y empeño que desde, muy pequeña aprendió de su madre y transmite a sus cuatro hijas y tres nietas, todas ya inmersas en el manejo de la empresa, le han permitido sacar adelante un trabajo que se compara con la labor de un psicólogo en las personas.
“Un profesional de la belleza brinda seguridad y bienestar a sus clientes al mejorar su apariencia física, explica, y ese vínculo se fortalece con el trato periódico y la creciente confianza que puede hasta influir en la conducta de las personas debido al vínculo o apego que se crea entre ambos. Ahí radica la importancia y responsabilidad que tenemos los esteticistas al emitir nuestras opiniones y sugerencias a quienes nos confían su arreglo personal y sus problemas de toda índole. Nos convertimos en guías”, asegura.
Por supuesto que su condición de mujer y madre de familia tampoco le han facilitado la prosperidad de la empresa, ya que muchas veces ha tenido que dar prioridad a la atención de su hogar para luego retomar el papel de empresaria. “El secreto es encontrar el equilibrio entre la empresa, la familia y el tiempo para nosotras mismas como mujeres, ya sea para descansar o divertirnos”, comparte.
Para el futuro, doña Lupita ve en la belleza una de las industrias con mayores posibilidades de desarrollo, con las exigencias propias de la época que hoy tienden a un servicio “Light” sin tanta técnica ni conocimientos científicos. Se trata de una rama nueva en el mundo de la belleza que atenderá la demanda de un mercado superfluo, anticipa.
Es así como la directora de Art Design encamina otras generaciones de profesionales de la belleza para seguir dando vida a las Escuelas de Belleza Tania, los Salones Katia Monforte y la distribuidora de productos Svela. ¡Enhorabuena!
“Un profesional de la belleza brinda seguridad y bienestar a su cliente; se convierte en su guía”
“El secreto es encontrar el equilibrio entre la empresa, la familia y el tiempo para nosotras mismas como mujeres”
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