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Maqui, mujer inspiradora
En Reportajes
(Edición 13)
Las grandes historias de vida siempre tienen inicios sencillos y la de Macaria Echeverría Cardós, “Maqui” como la llamábamos de cariño, inició así. Nació en Huhí, Yucatán, el 23 de diciembre de 1948. El ambiente era estricto y tradicional, donde la mujer no tenía mucha voz ni opinión. La única voz de la mujer estaba en la cocina, en la casa y en la iglesia con sus plegarias a Dios. En una atmósfera en donde se respiraba machismo y se transpiraba el alcohol, reinventar la vida era algo loable; el estoicismo para una mujer era lo más aceptable: soportar la pena y cargar la cruz era lo esperado, pero estoy escribiendo sobre una mujer que reinventó su vida en cada momento, que usó su cruz únicamente para sostenerse cuando se caía, que se permitió el dolor pero no se permitió el sufrimiento. Agujas, hilos, telas, una máquina de coser y un permiso por parte de su padre fueron los sencillos elementos con los que Maqui comenzó a salir adelante; pequeños pero poderosos elementos que le permitieron costurar un sueño en su mente, la posibilidad de una vida mejor con el deseo sincero de formar una familia unida y de no repetir su historia. La creciente ruptura familiar y la enfermedad del alcoholismo hicieron que muy joven emigrara a la ciudad de Mérida con su hermano y su madre. Con estos conocimientos y con una insuficiente formación académica, Maqui se casó años más tarde para huir de muchos problemas que agobiaban su vida familiar; sin embargo, el alcoholismo alcanzó a su nueva familia formada por su esposo y sus tres hijos varones: Diego, Sergio y Luis Armín. Problemas económicos, emocionales y un hijo hiperactivo la hicieron tomar decisiones que le darían un giro total a su vida. En la década de los ochenta iniciaban las escuelas secundarias técnicas y se necesitaba de gente experta en ciertas áreas para impartir clases a los jóvenes, una de esas era la industria del vestido. La propuesta llegó a Maqui y en vez de decir "no gracias", utilizó el miedo para darse el valor. La otra decisión importante fue pedir ayuda hasta llegar a un grupo anónimo que la apoyó y que se convirtió en su faro por el resto de su vida. Vendría la prueba más grande, la prueba donde tenía que poner en práctica todo lo aprendido. Con su hijo más pequeño de apenas de dos años y empezando a encontrar una estabilidad en su vida le fue detectado cáncer de mamá. Pese a todo pronóstico esta mujer salió adelante, se recuperó y mostró que la esperanza y la ilusión de ver crecer a sus hijos fue el mejor tratamiento para su sistema inmunológico. Maqui terminó la secundaria y luego el bachillerato. Entonces surgió el sueño de tener una escuela. Con la complicidad de su hijo Diego, en 1998 surgió "Caneex Chuy". Maqui estuvo preparando gente que pudiera continuar con su sueño infundiendo ánimos y contagiando el deseo de vivir. Su muerte, el año pasado, sorprendió más a los que la queremos que a ella misma porque hizo y deshizo, porque tuvo la capacidad de transformarse en cada evento que pudo haberla destruido… Y sí, Macaria, lo hiciste una vez más, te volviste a transformar. Has trascendido.
Por: Erbin Ordoñez.
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