Google
 

Articulos

Archivo de ediciones
Ver todas las ediciones

Agregate a nuestra lista de correos y recibe información de interes

E-Mail:
 
Reportajes
Síndorme de Asperger. Rechazo social por desconocimiento
En Reportajes (Edición 24)

Por Rubí Briceño
El Síndrome de Asperger es una variedad de autismo todavía más desconocida que éste y por tanto más necesitada de la empatía de la sociedad, actitud que ofrecería a quienes la padecen, la posibilidad de sentirse personas normales a pesar de la franqueza que las caracteriza y que a la vez las convierte en seres rechazados.

 Para quienes padecen Asperger no existen normas de conducta social, sienten y dicen lo primero que piensan sin medir el daño o incomodidad que pueden causar en el común de la gente, especialmente en la que no está consciente de que se trata de una característica inherente a la enfermedad. El resultado es el rechazo y las etiquetas de grosero, mal educado, conflictivo y demás defectos indeseables que los aíslan en todas las esferas de la vida en comunidad.

 Normalmente, las personas poseemos un sofisticado sentido de reconocimiento de los estados emocionales de los demás y eso se llama empatía. La mayoría de las personas podemos asociar información sobre los estados cognitivos y emocionales de otros basándonos en pistas que nos da el entorno y el lenguaje corporal. Las personas con Asperger no tienen esta habilidad, no son empáticas, tienen una especie de ceguera emocional, no saben “leer entre líneas” y se les escapan las implicaciones ocultas en lo que alguien dice de forma directa y verbal.

 EL ORIGEN DEL SÍNDROME DE ASPERGER (SA)

El nombre de este síndrome viene del apellido del Dr. Hans Asperger, descubridor de la afección, quien llamaba a sus pacientes “pequeños maestros” porque a corta edad conocían su área de interés (dinosaurios, medios de transporte, modelos de armar, computadoras, etc.), con la profesionalidad de un maestro universitario; esto debido a que como están menos dotados en el ámbito social a falta de empatía, tienen un gran poder de concentración y memoria casi perfecta. Los niños con Síndrome de Asperger son muy sistemáticos, necesitan una vida rutinaria y con horarios exactos. No se les puede sacar de los patrones establecidos porque se pierden, se alteran y presentan cuadros de ansiedad por no saber lo que viene.

 Desde la primera descripción del síndrome, Hans Asperger notó el parecido entre los niños afectados y sus padres y se reconoció el carácter genético de la condición, aunque aún se desconocen los mecanismos básicos que la propician. Los genes probablemente involucrados están asociados con la neurotransmisión monoaminérgica en la región prefrontal.

 EL DIAGNÓSTICO

Si bien llegar al diagnóstico adecuado puede ser una odisea como lo fue en el caso de Alfredo, hoy un jovencito de 15 años amante de la disciplina, la historia y de la vida misma, una vez que la persona sabe a qué enfrentarse, la tarea se hace menos difícil para quienes conviven con ella.

 Anita Conzuelo Garabana de Cazola es la coprotagonista de esta historia que estelariza orgulloso Alfredo Navarrete Conzuelo, su hijo, quien desde los cuatro años de edad comenzó a presentar cambios en la conducta. Poco a poco éstos subieron de tono hasta salirse del patrón de lo normal en un niño inquieto y agresivo.

 La peregrinación de esta familia inició entonces por varios colegios, muchos de los cuales prefirieron rechazarlo que comprometerse con el caso, informarse y brindarle la atención que requería; el recorrido incluyó numerosas visitas a médicos especialistas, desde psicólogos, psiquiatras y neurólogos. Sin embargo, Anita no cejó en su empeño por sacar adelante a su pequeño a quien primero le diagnosticaron déficit de atención e hiperactividad y varios años después esquizofrenia, sin que los medicamentos administrados ofrecieran mejoría alguna.

 A los nueve años de edad, Alfredo tuvo que abandonar la última escuela que lo recibió y la sugerencia para su madre fue instruir al niño en la casa, en su ambiente. El cambio en la vida familiar estuvo dirigido a apoyarlo, aunque él sufría el rechazo de la sociedad y pedía ser un niño normal y tener amigos.

 UNA LUZ DE ESPERANZA

Esta luz llegó con la casualidad y Anita logró contactar con el Centro Neurológico de San Antonio Texas, donde finalmente a Alfredo le diagnosticaron Síndrome de Asperger y se le sometió a neuroterapias para reeducar su mente en cuanto a conducta, sueño y concentración.

 Los avances fueron notorios y Alfredo pudo incorporarse a otros colegios locales donde continuó su preparación académica sin dejar sus terapias, todo bajo la vigilancia médica de la Dra. Inés Nogales, Paidosiquiatra Infantil que le abrió las puertas de un mundo donde es posible encontrar gente interesada en conocer más acerca del Asperger y dar la oportunidad a quienes lo padecen para incorporarse a la vida en sociedad sin enfrentarse al rechazo que ocasiona el desconocimiento y la falta de caridad humana.

 

Hoy Alfredo es un adolescente consciente de su padecimiento y dispuesto a ganar la batalla aplicando todos los conocimientos que sobre el tema han recabado y continúan indagando él y su madre, entre quienes existe un vínculo muy fuerte de amor y apoyo mutuo.

 Una vez concluida su educación primaria, Alfredo eligió el Instituto Militarizado del Sureste para continuar sus estudios, quizá motivado por la disciplina que forma parte indispensable de su mundo. El plantel aceptó el reto de tenerlo en su matrícula y ha permitido a sus padres ofrecer una charla a los demás papás para que comprendan qué es el Asperger y no les extrañe verlo entre sus hijos.

 Nuestro protagonista poco a poco avanza hacia la meta de su madre: adaptarse al medio y ser autosuficiente para sobrevivir cuando ella falte. Y él, sigue en su lucha e invita a la sociedad a descubrir el talento oculto que hay en las personas especiales.

 Existe la controversia de si debe ser o no considerada una patología; pues mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) dicen que sí en tanto que es inseparable del sufrimiento y la dificultad, muchos adultos diagnosticados y padres de niños con Asperger sostienen que no es una enfermedad, síndrome o desorden, sino una forma de ser, ya que quienes lo presentan tienen una expectativa de vida igual al de las personas neurotípicas y las condiciones que presentan le proveen de ventajas y desventajas.

 A partir del año 2007, el 18 de febrero fue declarado Día Internacional Asperger en conmemoración del natalicio del Dr. Hans Asperger.



Más articulos
Invitados de lujo
Gran jornada deportiva de yucatecos
XEL-HÁ EN LA LUCHA CONTRA EL SOBRECALENTAMIENTO GLOBAL
Reconocen el buen manejo de las finanzas estatales
Padres efectivos

Ver todos las articulos de Reportajes

© Copyright 2006, Revista Laura. Todos los derechos reservados.
Tel. (999)926.69.25, Mérida, Yucatán, México. CP. 97000

Sitio desarrollado por interactivestudio.com.mx Interactive Studio