El cáncer del cuello uterino, una realidad entre nosotras
En Salud
(Edición 34)
Por: Dra. Leticia Rodríguez Moguel
Unos días antes de escribir este artículo, tuve la oportunidad de estudiar el caso de M, una mujer de 37 años a quien se le extirparon el útero, las trompas y los ovarios, debido a un tumor en el cuello uterino que correspondió al segundo cáncer más común de la mujer: el carcinoma epidermoide del cuello uterino. Me sorprendió la edad, el tamaño del tumor, las circunstancias familiares, el tratamiento y el futuro de M, e investigué más. Como esperaba, M. nunca se había realizado un Papanicolaou. Lo lamentable es que hacía varios meses que tenía sangrado vaginal persistente y no había consultado con un médico, lo cual terminó haciendo por motivos secundarios como mareos y palidez extrema.
Es bien conocido que en México muere una mujer cada dos horas por cáncer del cuello uterino. También sabemos que es posible evitarlo si se detecta a tiempo. Pero -¿Cuáles son los factores de riesgo?, ¿Qué pruebas existen actualmente para identificar la enfermedad y la lesión que la precede?, ¿Cuáles son las mejores?, ¿A qué especialista debemos acudir para interpretarlas?
Contestemos estas preguntas. La prueba más conocida para la detección temprana del cáncer del cuello uterino es el Papanicolaou, a través del cual se analizan las células que integran esta parte del cuerpo. Sin embargo, en los últimos años algunos estudios señalan que con esta prueba se pasa por alto alrededor del 15 y el 35 por ciento de casos con células anormales, por lo que se recomienda la citología en base líquida. En nuestro laboratorio, como en algunos de otros países, detectamos un mayor número de alteraciones celulares con esta última prueba que con el Papanicolaou convencional.
El factor de riesgo fundamental para desarrollar el cáncer del cuello uterino es la infección por papilomavirus, lo que suele ocurrir con el inicio de la vida sexual. Afortunadamente, en la mayoría de las mujeres, esta infección es pasajera y no presenta ningún problema, sin embargo, cuando persiste pueden formarse células anormales en el cuello del útero que de no detectarse a tiempo, progresan hasta transformarse en células cancerosas. Detectar a tiempo el papilomavirus o las alteraciones celulares que éste causa, ayuda a prevenir el cáncer.
Al respecto, también hay que señalar que cerca de 15 tipos de estos virus son de alto riesgo y que la mayoría pueden ser detectados con la prueba de Captura de Híbridos que permite visualizar de forma directa el DNA de 13 de ellos, y es mucho más sensible que el Papanicolaou convencional. La sensibilidad, en este caso, es la capacidad de la captura de híbridos para identificar el papilomavirus. Si se utilizan conjuntamente el Papanicolaou y la Captura de Híbridos (CH2), la sensibilidad se incrementa hasta un 99.9%. Por lo tanto, si ambas pruebas resultan negativas es muy poco probable que se padezca una infección por papilomavirus. Lo ideal entonces es realizar una citología en base líquida y una CH2 en forma simultánea, ya que brindan un resultado más seguro.
La captura de híbridos es recomendable a partir de los 30 años; ante el diagnóstico citológico de atipia escamosa; cada tres años, si la citología en base líquida y la CH2 son negativas, y como control posterior al tratamiento de una lesión escamosa intraepitelial (displasia). La muestra para la identificación del papilomavirus con CH2 se obtiene en forma similar a la de un Papanicolaou, pero la muestra la coloca el médico en un conservador especial y él se encarga de enviárnosla para su estudio e interpretación.
Quiero resaltar que resulta indispensable saber a quién le confiamos nuestros estudios y desde luego, tener en nuestras manos el resultado para tomar “el control de nuestro control” en la prevención del cáncer del cuello uterino. Asimismo, debemos recordar, que todas las instituciones de salud otorgan el Papanicolaou convencional sin costo alguno.
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