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Salud
Hepatitis C: epidemia silenciosa y silenciada
En Salud (Edición 16)

Dr. Isidro Vázquez Ávila

 

Fue en el año 1989 cuando se consiguió clonar el agente causal de la hepatitis C hasta entonces denominada hepatitis no A no B. 

 

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), existen en el mundo 170 millones de personas infectadas por el virus de la hepatitis C (VHC), de los cuales en Estado Unidos se encuentran 4 millones y en México 1.5 millones; pero la mayoría de ellas no lo sabe porque durante las primeras dos décadas de la infección, no se presentan síntomas, por lo que se le denomina “epidemia silenciosa”.

 

La hepatitis C es la primera causa de trasplante hepático; es cinco veces más frecuente que la infección por el VIH/Sida, con la gran diferencia de que la hepatitis crónica por virus C es potencialmente curable cuando se diagnostica a tiempo, o sea, antes que se presente la cirrosis. No obstante a todo esto, los médicos y las autoridades en salud no le hemos prestado la debida atención, por lo que se le  considera una “epidemia silenciada”.

 

La infección aguda sólo se presenta en un 15% de los pacientes y en la mayoría de ellos, al presentar síntomas leves, no se diagnostican en esta etapa. Por si fuera poco, sólo 2 de 10 pacientes logran eliminar el virus en forma espontánea y curarse. Por lo tanto, 8 de 10 infectados evolucionan a una hepatitis crónica,  y de éstos un 20 a 30%  desarrollan cirrosis en un periodo de 10 a 20 años, sin presentar ningún malestar en este tiempo y con una tasa anual del 4% para desarrollar un cáncer de hígado.

 

El VHC está constituido por ácido ribonucleico (RNA), que tiene una gran variabilidad en su replicación (6 genotipos, 160 subtipos), y sus genes mutantes  hacen difícil que se establezca una adecuada respuesta inmune de defensas por parte del paciente, lo que da lugar a que el padecimiento evolucione hacia la cronicidad, y esto también explica por qué no se ha podido desarrollar una vacuna protectora contra la infección.

 

El virus de la hepatitis C se transmite por vía sanguínea. El origen por transfusión de sangre y sus derivados ha disminuido en forma importante, gracias a los métodos de escrutinio en los bancos de sangre desde 1992. Los factores de riesgo para adquirir esta infección, además de la historia de haber sido hemotransfundido antes de 1994, son el uso de drogas intravenosas, la cocaína nasal, así como la moda de las perforaciones y tatuajes corporales en lugares no autorizados por las autoridades competentes. La transmisión sexual es de aproximadamente el 3% en parejas estables.

El tratamiento combinado de ampolletas de interferones pegilados vía subcutánea una vez a la semana, más la ingesta de tabletas de ribavirina, -ambos durante 6 a 12 meses-, así como un mayor apego al tratamiento por parte del paciente y un mejor manejo de los efectos adversos a los antivirales por parte del médico tratante, han redundado en una mejor eficacia terapéutica.

 

La respuesta viral sostenida -“curación”-, que es la ausencia del virus en la sangre seis meses después de haber finalizado el tratamiento, lo consiguen de 6 a 8 de 10 pacientes tratados.

 

Una coordinación adecuada de los médicos familiares con los gastroenterólogos que tratan esta enfermedad es esencial para detener este proceso, que es un gran problema mundial de salud pública.

 

Hospital Star Médica, consultorio 631

Tel. 920•54•16 y 17; cel.  (9999) 70•07•03



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