A MI AMIGA LE GUSTAN LAS MUJERES
En Sexualidad
(Edición 21)
“¡Qué paradoja! Nunca me había enfrentado a una situación así y ahora se trata nada menos que de mi mejor amiga, ¿qué hago, doctora?”
En innumerables ocasiones han venido a verme personas preocupadas por un cambio súbito en sus sentimientos y/o deseos por otras personas que son de su mismo género. Hoy me voy a referir a mujeres que se relacionan con mujeres, ya que en un número anterior, hemos hablado acerca de las relaciones sexo-eróticas entre dos hombres.
Al gusto por relacionarse sexo-afectivamente con personas de su mismo género, se le denomina homosexualidad, y muy específicamente a la relación que se da entre dos mujeres: homosexualidad femenina o lesbianismo. El término era conocido también como safismo por la poetisa griega Safo, quien vivía en la isla de Lesbos, hoy llamada Mitilene, con numerosas mujeres poetas y el sufijo “ismo” significa “partidario (a) de…”
Aunque esta preferencia sexual ha existido desde siempre, una gran mayoría de las culturas antiguas ha considerado a las lesbianas como inexistentes, o como algo no permitido y por lo tanto castigado. Por lo tanto, en muchas ocasiones han tenido que disfrazar su preferencia sexual y como ejemplo tenemos a algunas de las escritoras de la primera mitad del siglo pasado que utilizaban frecuentemente mensajes cifrados como una forma de enmascarar la temática lesbiana; personajes que cambian de sexo como en el Orlando de Virginia Woolf, muchas novelas con historias entre hombres “gays”, como es el caso de Marguerite Yourcenar con Memorias de Adriano o con Alexis; historias abiertamente lésbicas, pero algunas de ellas escritas bajo un seudónimo como el caso de Patricia Highsmith y su libro Carol, dan cuenta de esta situación.
Pero amigas, según el informe de los institutos Kinsey y Hite, centros de investigación de la sexualidad humana, el 10% aproximadamente de las mujeres prefieren relacionarse eróticamente con mujeres y otro 12% se identifican así mismas como bisexuales (el gusto por relacionarse sexo-afectivamente indistintamente con los dos géneros). Por lo tanto estamos hablando que un 22% de la población femenina, según estos informes, prefieren o les gustaría tener una relación con otra mujer.
Al mismo tiempo, es importante poner de relieve que las preferencias sexuales pueden cambiar a lo largo de la vida y varias veces. El mundo viviente es contínuo en cada uno y cualquiera de sus aspectos y la homosexualidad y la heterosexualidad son únicamente los tipos extremos sentados en los polos de múltiples y variadas posibilidades. De hecho, los términos lesbiana, homosexual y heterosexual, deberían ser empleados como adjetivos, no como sustantivos: las personas no están apropiadamente descritas como homosexuales, lesbianas o heterosexuales, antes bien; de esta forma, son las actividades las que están adecuadamente descritas.
Así que amiga, el que otras personas prefieran relacionarse con personas de su mismo género no es tan extraño, quizá tu amiga tuvo la posibilidad de platicarte acerca de su preferencia sexual por la confianza que te tiene, y esto no significa que a partir de hoy vaya a cambiar su relación de amigas como lo han venido haciendo hasta la fecha. Recuerda que la homosexualidad desde 1973, tanto femenina como masculina, dejó de considerarse una enfermedad, por lo tanto hoy sabemos que son sólo variantes de las múltiples posibilidades de la sexualidad humana.
Desde hace algunos años en el cine se ha dado a conocer exponentes muy interesantes y revolucionadas, que han revindicado el lesbianismo como una forma de expresión sexual más: Jane Fonda, Vanesa Redgrave, Meryl Streep, y otras. Recomiendo especialmente el filme “Las Horas”, sobre la vida de varias mujeres, entre ellas, la escritora Virginia Woolf. Un estudio importante sobre la condición humana, desde su sexualidad. La película “Las horas” (que fue realizada en el 2002) enfoca el lesbianismo y su impacto social en tres épocas diferentes de la historia.
El planeta mismo es un gran jardín, en el que hay flores de todos los colores de piel, de todas las formas de pensamiento, de todas las naciones y banderas. La bandera de la diversidad esgrime todos, como el arcoiris, que implica la aceptación y el compromiso humano con todas las formas de orientación sexual, sin despreciar a nadie. Mucho menos a tu amiga por compartir contigo su preferencia sexual hacia las mujeres. Recuerda que habemos seres humanos que nos gusta el helado de vainilla, otros el de chocolate y a otros el de vainilla con chocolate y una cereza encima y esto no nos hace mejores o peores, sino simplemente diferentes.
“Así cuando yo mía te llamo, no pretendo que juzguen que eres mía, sino sólo que yo ser tuya quiero” Sor Juana Inés de la Cruz
Según el informe de los institutos Kinsey y Hite, centros de investigación de la sexualidad humana, el 10% aproximadamente de las mujeres prefieren relacionarse eróticamente con mujeres y otro 12% se identifican así mismas como bisexuales.
Kanankil, A.C. E-mail: rchaveste@hotmail.com
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