Google
 

Articulos

Archivo de ediciones
Ver todas las ediciones

Agregate a nuestra lista de correos y recibe información de interes

E-Mail:
 
Sexualidad
Amores que matan
En Sexualidad (Edición 19)

“Se puede no amar, mas si

se ama, el amor se desdobla en amor y sufrimiento”

 

Jerzy Andrewjesky

 
Por Dra Rocio Chaveste

 

El tema que hoy nos ocupa tiene que ver con un crimen pasional que sucedió en mes de mayo del presente año en esta ciudad. Ciudad de calores, de amores de antología y olvidos. Un hombre, de un tiro mata a su ex pareja, por que no quiso regresar a su lado, según relatan los periódicos locales. Éste, desgraciadamente no es un acto único como lo muestran las páginas de los diarios que leemos cotidianamente. ¿Pero qué es un crimen pasional?, ¿qué motiva llevar a cabo un acto de esta índole?

 

Amamos, lo que nos hace seres vulnerables, si no somos capaces de manejar las distintas situaciones en las que esa otra persona nos atrapa y nos ocupa. El extremo de ésto lo constituye el acto pasional. De ahí pueden encontrarse diferentes reacciones. El acto de violencia, en el crimen pasional, es un acto expresivo que sobrepasa la situación particular en que ocurre. Éste reside en el tejido cultural, ésto es, en la manera en que la sociedad está estructurada. Se expresa de manera diferente en cada cultura, si se es hombre o se es mujer, según la raza a la que se pertenece o la identidad y rol con el que cada persona juega su papel en la sociedad.

 

A través de la historia de la humanidad, han existido este tipo de crímenes. Una explicación al respecto habla de que existe una caja cerrada y obscura en el ser humano, que es un sujeto psicológico dual, una persona que piensa y una que siente. Y que cuando se realiza un acto pasional, el que actúa no es el que piensa sino el que siente. En “La mitad siniestra” (The dark half) película de Stephen King, se ve ésto a través de un artista un escritor que debe lidiar con su parte oscura. 

 

Desde este punto de vista, el homicidio pasional se diferencia de aquel donde se mata para obtener un provecho, el móvil de este acto es el amor, “por exceso de amor se comete el delito y se dice que por eso hay que mirarlo con el alma del hombre que no ha sabido comportarse como tal por sus pasiones”. Me atrevo a mencionar esta explicación ya que en muchos de los casos se ha escuchado decir al perpetrador “no lo pensé”, “no era yo”, “si yo la amaba” y otras frases que no intentan justificar el acto en sí, sino el sentimiento que lo ha provocado.

 

La doctora Jimeno menciona que tendemos a asociar el crimen pasional con la irrupción repentina de emociones desbordadas. Nos es menos familiar la idea de que en este crimen intervienen razonamientos, creencias y sentimientos de origen cultural y más bien ocurre como un desenlace de conflictos previos de pareja. Culpar a la pasión o al amor del acto violento es una forma de ocultar los pensamientos y sentimientos socialmente aprendidos que llevan al uso de la violencia. Y con ésto se pone en evidencia que el crimen pasional es una construcción cultural que pretende naturalizarse mediante un discurso que desliga la razón de la emoción.

 

Los relatos de las experiencias personales, así como los de los procesos jurídicos, nos conducen a una importante conclusión social, y es que, según los dispositivos culturales la responsabilidad del sujeto estaría atenuada por la intervención de la emoción, pues ésta modificaría la capacidad para comprender el daño causado. Ocurre así un proceso que se sirve del sentimentalismo del amor –el amor como un arrebato– y de la psicologización de la acción humana, para desembocar en un castigo atenuado del criminal. El que éste sea en su gran mayoría un crimen masculino, señala que esta acción tiene que ver con las jerarquías de género, en particular, con la construcción de las identidades masculina y femenina.

 

Pues bien, como lo mencioné en párrafos anteriores, también según la raza y cultura los crímenes pasionales tiene su propia particularidad, así vemos que el maestro Lemis en la investigación que realizó acerca de crímenes pasionales, menciona que en Cuba, cuando menos los que más se reportaban en un momento de la historia de la isla, se daban entre la raza negra y con características muy peculiares. De hecho, amiga, el término de “candela” en estas historias tiene que ver con crímenes pasionales.

 

En algunas historias que él relata, aquella mujer que se ha sentido engañada por su compañero espera a que esté dormido en su “barbacoa” o tapanco de madera en una casa solariega de la isla, lo rocía de alcohol y le prende fuego, o sea, “candela.”

 

En otros casos, como lo muestra la obra de teatro de Eugenio Hernández Espinosa, “Maria Antonia”, y la película con el mismo nombre, es Eulalia quien se prende fuego o candela ante la imposibilidad de castigarlo directamente a él, y sale corriendo por el solar o vecindad para que se conozca del engaño del que fue víctima. Y la protagonista también desea ver muerto al hombre que ama. Cuando los hombres se sienten engañados o traicionados por una mujer, entre ellos se pelean a navajazos  hasta que uno de ellos muere de un navajazo en el cuello, como lo podemos constatar en la obra “El amor Brujo” de Manuel de Falla, llevada a la pantalla por el cineasta Carlos Saura. Y anteriormente por Manuel Eseiza. Además, por si fuera poco, el espíritu del muerto viene a buscarla y danzar con ella y sólo con fuego se puede salvar. La redención del amor. ¡Otra vez aparece el elemento de la candela! Sólo así se pueden romper los hechizos. De hecho, el personaje protagónico, interpretado por la bailaora Cristina Hoyos, se llama Candela.

 

Son innumerables los ejemplos que el Arte ha elegido como tema. En cuanto a la literatura podemos encontrar libros que hablan de crímenes pasionales, a través de la historia, como el de “El Corazón de las Tinieblas”, de Joseph Conrad, “Cecilia Valdés”, etc, intentan acercarse a ello.

 

Amiga, los arrebatos pasionales no conducen a ninguna parte. Por mucho que sea el amor no se debe confundir o mezclar con la violencia. Hay que reportar cualquier tipo de abuso. Hay que saber más de todo lo que atañe a nuestra mente y a nuestra posición dentro de la sociedad, que conocer dónde vives, cómo te relacionas, cómo piensas, cómo la Sociología y la Psicología dan explicaciones para estas problemáticas…

 

No hay nada más recomendable para las parejas aquejadas por cualquier tipo de anomalía que tomar terapia juntos. Siempre después del vendaval llega el buen tiempo. Tras el estallido de las tormentas, cuando todo se oscurece, vendrá una lluvia reivindicadota que nos despejará la mente y sabremos valorar la situación en la que estamos y cómo salir de ella o mejorarla.

 

¿Estás atrapada en algo similar o conoces a alguna amiga o amigo que sufre por estas cuestiones de la violencia incontrolable en el hogar? Ya sabes lo que hay que hacer.

 

Amamos, lo que nos hace seres vulnerables, si no somos capaces de manejar las distintas situaciones en las que esa otra persona nos atrapa y nos ocupa.

 

 

Dra. María del Rocío Chaveste Gutiérrez.

Instituto Kanankil, AC.

Correo: rchaveste@hotmail.com



Más articulos
EROTISMO EN LA PAREJA
A MI AMIGA LE GUSTAN LAS MUJERES
¿Qué tan rápido es rapidito?
Los hombres no lloran... ¿o sí?
La imagen que tengo de mí

Ver todos las articulos de Sexualidad

© Copyright 2006, Revista Laura. Todos los derechos reservados.
Tel. (999)926.69.25, Mérida, Yucatán, México. CP. 97000

Sitio desarrollado por interactivestudio.com.mx Interactive Studio