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Los hombres no lloran... ¿o sí?
En Sexualidad
(Edición 11)
"Un hombre no sólo no debe llorar, tampoco debe ponerse triste". Esta es la idea que durante mucho tiempo ha reinado en nuestra sociedad. Pero como bien sabemos, los hombres se entristecen y sí, también lloran. Y esto, lejos de ser algo vergonzoso, demuestra que ellos también tienen sentimientos y que la manifestación de estos no compromete en nada su valor como ser humano. El Instituto Nacional para la Salud Mental de Estados Unidos de Norteamérica realizó un estudio en el que los hombres describían sus síntomas sin notar que estos coincidían con los que generalmente se atribuyen a la depresión. La enorme mayoría de ellos se resistía a consultar con un especialista por miedo a que esto afectara su trabajo y su vida social. Algunos manifestaron sentir temor de que un diagnóstico de depresión afectara su imagen ante su familia, sus amigos, en el trabajo o en los diferentes círculos sociales en los que se movían. Peter Baker, director del Foro de Salud Masculina, indica que "los hombres tienen necesidades específicas muy distintas a las de las mujeres" y que "muchos profesionales de la salud todavía no comprenden ni aceptan los aspectos psicológicos y sociales que caracterizan la salud masculina". A consulta han llegado muchos hombres que manifiestan síntomas de lo que los psiquiatras conocen como depresión, aunque generalmente no la llaman así. Ellos, por lo general, tienden a tener otras manifestaciones que son más aceptadas socialmente para su género como irritabilidad, coraje o rabia. Muchas veces elevan su tono de voz o muestran su descontento con impaciencia, o quejándose de todo. Algunos simplemente prefieren aislarse de todos y no hablar al respecto.
NI TAN MACHOS… Es cierto que las mujeres suelen reconocer más fácilmente sus sentimientos y pueden definir con más claridad que se sienten tristes. Sin embargo, eso no significa que los hombres no se entristezcan. El rol social que juegan los hombres, dificulta que ellos soliciten ayuda profesional tan frecuentemente como lo hacen las mujeres. Es más probable que una mujer vaya a su médico o psicólogo a explicarle que se siente mal, que no tiene deseos de levantarse de la cama, de comer o arreglarse, y le solicite medicinas o tratamiento para su recuperación. Así, resulta que, en proporción, el número de mujeres que son diagnosticadas es doble que el de hombres, registrándose así un índice de depresión mucho mayor entre ellas. Sin embargo, estos datos han resultado intrigantes para algunos investigadores: La tasa de suicidios en el hombre es cuatro veces más alta que en la mujer. Se habla de que las mujeres lo intentan más, no obstante son los hombres quienes generalmente logran su objetivo. En Estados Unidos de Norteamérica, a partir de los 70 años, la tasa de suicidios en el hombre aumenta, alcanzando el nivel máximo después de los 85. El alcohol y las drogas enmascaran la depresión del hombre más comúnmente que la de la mujer, lo que complica más el cuadro. Uno de los problemas que afectan al hombre en la búsqueda de ayuda profesional es que la tristeza y, por ende, la depresión fue siempre considerada cuestión de mujeres. Según la concepción popular, las mujeres son quienes lloran y sufren, son ellas las que se preocupan hasta por perder el sueño. Tradicionalmente, los hombres están dedicados a la acción y la resolución de problemas, por lo que resulta poco práctico que se ocupen demasiado de sus emociones y conflictos. Se espera de ellos que traten de encontrar soluciones. Pero, ¿es lo mismo tristeza que depresión?
DEPRESIÓN Y TRISTEZA En la actualidad, es muy frecuente escuchar a las personas decir "me siento deprimido" o "estoy depre". Posiblemente esto se deba a que el lenguaje que utilizan los psiquiatras y psicólogos se ha ido conociendo cada vez más dentro de la sociedad, a tal punto que la nuestra ha sido llamada por algunos, la "era de la depresión". Sin embargo, ¿cada vez que nos sentimos tristes, estamos deprimidos? Estas son las características más comunes de la depresión: Pérdida de todo el interés en las cosas que antes disfrutaba. Sentirse sumamente triste, decaído emocionalmente. Y se asocian los siguientes síntomas secundarios: Sentir continuamente que no tiene energía, sentirse muy cansado, o al contrario, sentirse inquieto y sin poder quedarse tranquilo. Sentir todo el tiempo como que no vale nada o sentirse continuamente culpable sin motivo alguno. Que le aumente o disminuya drásticamente el apetito o el peso en un lapso corto de tiempo. Tener pensamientos frecuentes sobre la muerte o el suicidio. Tener problemas, que antes no tenía, para concentrarse, pensar, recordar o tomar decisiones. No poder dormir o dormir demasiado. Además, se asocian otros síntomas de tipo físico o psicológico como pueden ser: Dolores frecuentes de cabeza. Dolores generales por todas las partes del cuerpo. Problemas digestivos o gástricos. Problemas sexuales. Sentirse pesimista, ansioso o preocupado. Los especialistas indican que una sola de estas características no indica que la persona está deprimida, sino que son varias de éstas y su permanencia continua las que podrían indicarlo. En pocas palabras, la depresión involucra, además de sentirse triste por mucho tiempo, las características arriba mencionadas. El hecho de estar triste no implica por sí sólo que se está deprimido. Se podría decir que "toda depresión implica tristeza, pero no toda tristeza implica depresión". Investigaciones y hallazgos clínicos revelan que tanto hombres como mujeres pueden desarrollar los síntomas típicos de la depresión. Sin embargo, a menudo los hombres y las mujeres sienten la depresión de manera diferente y pueden enfrentarla de formas distintas. Los hombres generalmente se quejan de fatiga, irritabilidad, pérdida de interés en el trabajo o pasatiempos favoritos, y problemas de sueño, y no tanto de otros síntomas como sentimientos de tristeza, falta de autoestima y culpabilidad excesiva, por lo que algunos investigadores creen que los métodos de diagnóstico de depresión, no representan adecuadamente la manera que se presenta en los hombres. Según los especialistas, el primer paso para obtener el tratamiento apropiado para la depresión es someterse a un examen físico hecho por un médico. Se debe considerar que algunos medicamentos, al igual que algunas enfermedades médicas, pueden causar los mismos síntomas que la depresión y el médico debe descartar estas posibilidades mediante un examen, una entrevista y análisis de laboratorio. Si estas posibilidades se descartan como causa de los síntomas depresivos, el médico o un profesional de la salud mental debe realizar una evaluación psicológica para determinar si se trata de depresión. El tipo de tratamiento dependerá del diagnóstico y la severidad de los síntomas. Se ha comprobado que una variedad de tratamientos, inclusive medicamentos y psicoterapias a corto plazo, son eficaces para combatir los trastornos depresivos. En general, los trastornos depresivos severos, especialmente los que son recurrentes, requerirán una combinación de tratamientos para obtener el mejor resultado. Yo invito a mis pacientes a hablar en términos de tristeza más que de depresión, si sus síntomas no son causados por factores orgánicos. He encontrado que a muchas personas les resulta más fácil manejarlo de esta manera: uno puede permitirse estar triste por circunstancias con las que se topa en la vida e irla dejando atrás al pasar de los días o hacerle frente con diferentes estrategias; por el contrario, la depresión, como la entienden los psiquiatras, generalmente necesita medicación y psicoterapia. PAREJA Y ECONOMÍA Podemos decir que hay una gran diversidad de situaciones en la vida que pueden hacer que un hombre se sienta triste, los motivos más comunes parecen ser los problemas con la pareja y los económicos. Armando, por ejemplo, dice que trabajar todo el día le hace olvidarse de lo "infeliz que lo hacen los problemas que tiene con su esposa". Él explica que estos no son culpa suya sino que se deben a que "su mujer es muy complicada y no sabe ni lo que quiere". Ella le exige más tiempo y cuando están juntos lo único que hace es reclamarle por cualquier cosa, lo que los lleva casi siempre a discutir. Esto hace que él quiera estar cada vez menos tiempo en casa. Esteban me comentaba que lo que más lo ha puesto triste en su vida fue la pérdida de un trabajo, ya que había dedicado mucho tiempo y esfuerzo para conseguir ser el mejor de su oficina. Simplemente le dieron las gracias y le dijeron que ya no lo necesitaban. Además de haber perdido el sustento de su familia, Esteban se sentía sumamente frustrado e inútil, ya que ni haciendo su mejor esfuerzo pudo conservar su empleo. La muerte de un ser amado es otra de las situaciones que puede provocar tristeza, sin embargo, cada persona lo vive de manera diferente. "Si no podemos solucionar el problema, entonces para qué sufrir", dice Gonzalo, quien fue llevado por su familia a consulta después de un año de haber muerto uno de sus hijos. Él decidió "no deprimirse", porque tenía que cuidar a su esposa y a sus hijos. Para él, su obligación era ser fuerte para proteger a su familia. Sin embargo, esta actitud provocó que lo consideraran "frío e insensible" y que sintieran que cada vez se alejaba más de ellos. Si bien Gonzalo creyó estarle haciendo un bien a su familia, lo que en realidad logró fue alejarse de ella y que ésta resintiera su ausencia. Daniel, un hombre de edad madura, llegó a terapia de pareja debido a que fue la condición que su mujer le puso para evitar el divorcio. Ella se quejaba de que él ya no la quería, porque ya no deseaba tener relaciones sexuales. Después de algún tiempo, Daniel le explicó a su mujer que no se trataba de que no la quisiera sino que le preocupa muchísimo que su desempeño sexual ya no la satisficiera ahora que había cumplido 55 años. Esta preocupación había surgido a partir de la creencia de que la satisfacción sexual es el coito y en la posibilidad de tenerlo como un reconocimiento de su virilidad, además de la relevancia que en los años recientes adquirió el tema de la disfunción eréctil en los medios de comunicación. Pero este no es el único tipo de preocupación que los hombres enfrentan a medida que van madurando. Si ellos han sido el sustento económico principal de la familia y se han identificado mucho con su trabajo, puede sentirse muy tristes al retirarse de su profesión. Esta pérdida de una función importante en su vida puede llevarlos a una disminución del valor que como personas se atribuyen. De igual manera, la pérdida de amigos y familiares, y la aparición de problemas de salud pueden causarles mucha tristeza y preocupación. Sin embargo, la mayoría de personas de edad avanzada se sienten satisfechas con su vida y no es "normal" que tengan depresión, pero si experimentar tristeza profunda por cualquiera de estos hechos. Independientemente de la edad, los hombres enfrentan de diversas maneras su tristeza. Armando, como ya mencionamos, trabaja mucho, algunos otros hombres prefieren hacer deportes más allá de sus fuerzas o distraerse en actividades que no tiene relación con la problemática, y algunos recurren al alcohol u otras drogas que les permiten "adormecer" los sentimientos momentáneamente, sólo para encontrarse luego con los mismos problemas, muchas veces con más complicaciones. HORA DE AYUDAR De acuerdo a los especialistas, algo que podría resultar útil hacer por un hombre de quien se sospecha tiene depresión es ayudarle a que vaya al médico para obtener evaluación diagnóstica y tratamiento. Primero, se puede tratar de hablar con él acerca de la depresión, ayudándole a entender que ésta, así como la tristeza, es común en los hombres y que no hay razón para sentirse avergonzado. Quizás sea necesario invitarlo a hacer una cita con el médico o psicólogo. Una vez que haya comenzado el tratamiento, puede seguir ayudando animándolo a que lo continúe hasta que los síntomas comiencen a desaparecer (varias semanas) o a obtener un tratamiento diferente si no ocurre una mejoría. No es bueno acusar a la persona deprimida de fingir una enfermedad ni de ociosidad, ni debe esperarse que se mejore rápidamente. Con el tiempo y con tratamiento, la mayoría de las personas mejoran. Tomemos eso en cuenta y continuemos asegurándole que con el tiempo y con ayuda él se sentirá mejor. Se puede ayudar también al invitarlo, sin forzarlo nunca, a salir a caminar, a excursiones, al cine y otras actividades que antes le daban placer, tales como pasatiempos favoritos, deportes, actividades religiosas o culturales, pero sin presionarlo a que haga muchas cosas demasiado pronto. La persona deprimida necesita diversión y compañía, pero demasiadas demandas pueden aumentar los sentimientos de fracaso. Ofrecer apoyo emocional a la persona de manera respetuosa, ya sea que esté pasando por una depresión o por un momento de tristeza, es sumamente importante. Esto significa entenderlo, tener paciencia, demostrar afecto y alentarlo. Muchas veces ayuda conversar con él, escuchando cuidadosamente sin menospreciar ni juzgar sus sentimientos, así como ayudarlo a ver que él es más que proveedor, que él no es el único responsable de la satisfacción sexual de la pareja, y que es un ser humano que sufre y goza como cualquiera de nosotras. KanankilA.C., prisand@prodigy.net.mx 986.75.97
Por: Rocío Chaveste.
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