San José Cottolengo es un santo de Turín que se dedicó a apoyar a los alcohólicos y en su honor se bautizó así al albergue ubicado en el periférico poniente de Mérida, donde normalmente habitan entre 100 y 120 hombres, cifra que crece a 150 en épocas como la navideña, carnaval y entre agosto y septiembre, en las que fiestas y celebraciones provocan euforia desbordada o depresión por añoranzas y recuerdos que orillan a la gente al consumo excesivo de alcohol.
Para apoyar esta labor altruista de los fundadores y de las hermanas Silvia, Ana María, Elvira y Rosa, de la congregación de San Vicente de Paul quienes se encargan de la atención de los inquilinos y del funcionamiento de la casa, Cottolengo cuenta con un Patronato que preside María Elena Gamboa Patrón, cuya función es conseguir recursos en especie o efectivo para continuar con la noble labor de acompañar a los enfermos durante los nueve meses que dura el tratamiento; tiempo similar al de la gestación humana que como en esta, permite el nacimiento de un nuevo ser con las ganas y el ímpetu de vivir y disfrutar de cuanto lo rodea.
Además de las necesidades espirituales de los internos, las físicas deben ser cubiertas puntualmente para asegurar su recuperación y para ello se requiere de insumos de limpieza para la casa y la ropa, alimentos, artículos y prendas de vestir, enseres domésticos, etc. Todo ello, Cottolengo lo obtiene a través de donativos de particulares o instituciones que saben de su labor. Sin embargo, es oportuno extender la invitación a la sociedad en general, tanto para conocer y difundir el servicio, como para apoyar con aportaciones en efectivo o especie, mismas que pueden llevarse directamente al albergue o contactar al teléfono 9442567 con María Elena Gamboa. L