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Sociedad
Paternidad ¿derecho o don?
En Sociedad (Edición 30)

Por: Pilar Patrón Ibarra
 
No es fácil opinar sobre un tema tan delicado y controvertido como el de la homosexualidad y la petición de legitimar el matrimonio entre personas del mismo sexo que tengan, además, el derecho de adoptar hijos, como se pretende en Yucatán.

Es curioso observar que mientras algunas personas pelean por la unión libre, aludiendo que el hecho de casarse o legitimar su unión no tiene para ellos ningún significado ni agrega nada a su decisión de cohabitar, las personas homosexuales manifiestan en cambio el deseo de que su unión sea reconocida por el Estado y la sociedad.

La legitimación del matrimonio entre homosexuales si bien no tiene por qué afectar el comportamiento de los heterosexuales, sí puede influir en quienes se encuentran confundidos en la etapa de la homofilia o atracción y admiración hacia personas mayores del mismo sexo que se presenta en la pubertad. También en quienes están confundidos en su identidad sexual, ya sea por haber sufrido violación, seducción o manipulación sexual en la infancia o pubertad, desanimándose a buscar la ayuda que puede proporcionar una buena terapia de acompañamiento para superar y esclarecer todas las dudas.

Por otra parte, considero de más importancia y gravedad la petición del derecho a adoptar hijos, principalmente por la razón siguiente que muchos parecen desconocer.

Según reconocidos autores y renombrados psiquiatras, entre ellos el doctor José Antonio Flores Oramas (q.e.p.d), discípulo del afamado psicólogo Erich Fromm, el niño toma la identidad sexual del padre del mismo sexo, con quien necesita tener un contacto emocional más o menos fuerte y sano para poder identificarse. Si carece de esta conexión, ya sea por ausencia emocional o física, o por que siente rechazo o agresión del padre, le será difícil encontrarse a sí mismo; mucho más si posee un temperamento emotivo sensible.

En el caso del varón, si además de la ausencia del padre tiene una madre autoritaria, posesiva o sobreprotectora, tenderá a tomar la identidad sexual de ella, buscando más adelante en otros varones la virilidad y masculinidad que no tuvo como referente. Lo mismo se puede decir de las lesbianas con respecto a la figura femenina.

La sexualidad es muy delicada y está sumamente relacionada con la sensibilidad, por tanto puede ser afectada de forma importante cuando las necesidades afectivas de las niñas y los niños no son cubiertas, especialmente por el padre o el tutor del mismo sexo.

Ante esta situación me pregunto: ¿Qué clase de identidad tomará el niño adoptado por dos personas con actitudes y comportamientos que difieren de su naturaleza física y biológica, cuyas heridas y creencias emocionales los marcaron en forma importante?

Se alude que los hijos pueden ser afectados también por los padres heterosexuales inmaduros y lastimados, lo cual es cierto, pero esto es algo difícil de saber de antemano.

En Yucatán, para dar un niño en adopción se deben cubrir muchos requisitos cuyo objetivo es asegurar en lo posible su mejor desarrollo. Entre éstos se encuentra un estudio psicológico bastante completo a la pareja solicitante, a través del cual ésta debe demostrar su buen estado emocional. Se requiere que tanto el hombre como la mujer participen, pues resulta fundamental que las dos presencias sean sanas para la mejor evolución del niño.

Por lo anterior, ¿cómo se puede entregar un niño a unos padres cuyas carencias emocionales fueron tan grandes que afectaron su identidad sexual?, ¿cómo va a repercutir esto en la vida y el desarrollo del pequeño a su cargo?

Debemos proteger los derechos de los niños candidatos a la adopción. Es nuestra responsabilidad tratar de otorgarles un hogar con un padre y una madre con una sana identidad, acorde con la naturaleza humana.

Tener un hijo no es un derecho sino un don y un privilegio que no a todos se les otorga. Un hijo no es un objeto para experimentar, es un ser humano que necesita cuidados, respeto y protección, especialmente durante la etapa de la infancia en la que se encuentra totalmente indefenso y cuya sensibilidad es como una esponja.

Tener hijos no es la única forma de realizarse en la vida. Las personas homosexuales pueden canalizar sus deseos e impulsos paternales en su misión de tíos, con los hijos de amigos, vecinos, compañeros u otros niños que lo necesiten, proporcionándoles afecto y compañía que beneficia tanto a quien lo recibe como al que lo da. L



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