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Turismo
Maní, lugar donde todo pasó
En Turismo (Edición 27)

Por. Mariana Rea Lozano

Para una persona como yo, recién llegada del Distrito Federal y acostumbrada al estrés y a una vida acelerada, llegar a Yucatán despertó mi interés por conocer sus costumbres y lugares mágicos. Así visité Maní, invitada para un tour de prensa organizado por la Secretaría de Turismo de Yucatán.

 

Ubicado a cien kilómetros de la Ciudad de Mérida, el municipio de Maní es tierra de príncipes mayas donde según la leyenda, fue el lugar donde todo pasó.

El alcalde Xavier Santiago Puc, nos explicó durante el camino que el poblado consta de aproximadamente 4500 habitantes y que sus principales actividades económicas son la agricultura y la artesanía. En la antigüedad Maní fue una de las ciudades mayas más importantes que junto con Mayapán y Uxmal formaba la “Triple Alianza”. Sus gobernantes pertenecieron al linaje del rey Tutul Xiu, cuyos descendientes directos aún viven.

 

En este municipio habitó Fray Diego de Landa. La fachada y portón de la casa donde estuvo se encuentran desgastados por el paso de los años, pero no esconden su estilo colonial. La historia de Yucatán narra que en tiempos de la Conquista (1562) se realizaron los famosos “Autos de Fe” donde fueron quemados documentos y jeroglíficos importantes de la cultura maya. Además, todo aquél que practicara alguna creencia diferente a la católica era castigado.

 

A un costado de esta antigua casa real se ubica el cenote sagrado. Los niños de Maní cuentan la siguiente leyenda: al acabarse  el agua en la tierra, sólo este cenote tendrá el vital líquido, pero habrá que ofrecer a un recién nacido a la serpiente emplumada Kukulcán. Quien lo haga, podrá beber el agua y nunca más volverá a sentir hambre ni sed por el resto de sus días.

 

En Maní se puede admirar el convento de San Miguel Arcángel cuya fachada está siendo remozada por la Secretaría de Turismo de Yucatán. Consta de  un claustro total alto y bajo, dormitorios y celdas. Imponente y altiva, la iglesia conserva tres bóvedas de cañón donde se rendía culto a algunas deidades. El retablo central está dividido verticalmente con columnas y cortinas. En el último retablo se puede contemplar una representación del padre eterno, así como algunas escenas de la Conquista y de sus protagonistas.

 

El municipio de Maní tiene entre sus proyectos, uno de ecoturismo que tiene como objetivos la conservación de algunas ceremonias de la cultura maya, el cuidado de la flora y fauna del lugar y dar a conocer la comida típica de la región. En un terreno de tres hectáreas se construyen doce cabañas con techos de huano y paredes de mampostería, las cuales contarán con un baño ecológico, cocina de leña, comedor y dormitorio. También se contará con un restaurante y un área apícola donde ya se produce miel de abeja melipona.

 

No podemos dejar de mencionar que dentro de la gastronomía de Maní destaca el tradicional poc chuc que hace tan famoso al lugar. En el restaurant El príncipe Tutul Xiu  se degustan deliciosos platillos y postres típicos.

 

Sin duda, Maní encierra una magia maravillosa, necesaria para conocer un poco más sobre la historia de esta tierra del Mayab que tantas riquezas nos ofrece y que tanto admiramos.




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