Miércoles, 8 de Agosto de 2012   Texto:

Curar la Vejez

Si pensáramos la vejez como una enfermedad y no como una inevitable condición de vida seguramente cambiarían nuestros paradigmas sobre la existencia misma. Los científicos han comenzado a hacer precisamente eso... y están trabajando en una cura

Verse bien a edades avanzadas es todo un reto, quizás casi un milagro para algunos. Tocar el tema de la edad en un cuerpo de todas formas saludable desata un mar de preguntas, sobre todo entre las mujeres. Disputas en torno a nuestras rutinas y a los alimentos que consumimos siempre están en boga. El estilo de vida que llevamos y lo que comemos afecta directamente la esperanza de vida de una persona. La clave para la tan añorada "eterna juventud" parece estar en conseguir los alimentos o compuestos que activen los genes de la longevidad y poder brindar a futuras generaciones los beneficios de una dieta balanceada que garantice juventud pero sin la necesidad de sudar o pasar hambre.

¿Los genes de la longevidad? Desde hace varios años, el vino tinto ha estado sobre el tapete del antienvejecimiento. Varios estudios se han llevado a cabo en torno a los efectos que esta bebida puede tener sobre la salud. Ciertos químicos se tomaron la molestia de determinar qué es lo que hace al vino tan saludable, y todo se reduce a que contiene muchos compuestos orgánicos. Sin embargo, varios de sus componentes, entre ellos el resveratrol, fueron catalogados como tóxicos, e ignorados.

Pero las dudas continuaron en pie y se siguió investigando al respecto. Sobre todo porque la paradoja francesa siempre ha sido un centro de atención para muchos médicos: ¿cómo es que los franceses consumen tantas grasas diariamente y tan pocos sufren de enfermedades cardíacas? La respuesta aparentemente descansa en el vino tinto que tanto consumen.

 LA PROMESA DE LA JUVENTUD

El resveratrol es un compuesto natural que fue descubierto por primera vez en 1940 en las raíces de una planta, la Veratrum grandiflorum. En 1976 fue hallado en la uva y posteriormente identificado en el vino tinto. Ha sido clasificado como un polifenol natural debido a su estructura química, pues sus moléculas presentan más de un fenol (compuestos químicos de función específica que se consiguen en las plantas). En muchos casos el resveratrol posee las funciones de la fitoalexina, un compuesto microbiano que les permite a las plantas protegerse contra los hongos, las bacterias o cuando están bajo estrés, y estudios han encontrado que en esta forma el resveratrol se encuentra en las uvas, el maní, las moras, los arándanos, los eucaliptos y algunos vegetales, no todos comestibles. Y también se halla en el vino tinto.

Los principios activos de este producto activan los genes SIRT1, los encargados de la longevidad, aumentando la esperanza de vida hasta 70% (en animales). El resveratrol activa las sirtuínas, unas enzimas presentes en todas las células que juegan un papel importante en la reparación del ADN dañado y potencian los mecanismos antioxidantes naturales del organismo.

Otros estudios han determinado que combinado con el té verde, la granada y el açaí actúa como antioxidante sirviendo así como un excelente carditónico y antitrombótico. Además, eleva los niveles de HDL (comúnmente conocido como el colesterol "bueno"), reduciendo así el riesgo a sufrir infartos al corazón, al relajar y dilatar las arterias para favorecer al endotelio. También mejora la frecuencia cardíaca al tonificar los ventrículos del corazón, favorece la oxigenación de las células y estimula la producción normal de oxitocina.

Antiguas enseñanzas, que datan de hace más de 5.000 años, vinculaban los efectos de un corazón fortalecido a las uvas y sus jugos. Hoy en día la ciencia ha relacionado a éste y a otros alimentos con resveratrol a una inmensa y variada lista de beneficios médicos cuyas propiedades oscilan entre antioxidante, antiinflamatorio, antiviral y antibacterial.

El compuesto natural, ahora fabricado químicamente, se ofrece también en cremas, pastillas, cápsulas, bebidas y otras presentaciones para disminuir los signos de la edad. Sin embargo, estas fórmulas no contienen los niveles suficientes de resveratrol necesarios para frenar por completo el envejecimiento cutáneo. La ciencia aún tiene allí un gran campo de posibilidades para las décadas que siguen.

 TRAS BASTIDORES

El doctor David Sinclair, miembro del Departamento de Genética de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, tiene años investigando sobre el tema de la longevidad y buscando genes y fármacos que algún día sirvan para retrasar eficazmente el proceso del envejecimiento. Para él la clave no está únicamente en poder vivir más tiempo, sino en lograr que una persona de 90 años se sienta como una de 60. Estudios han demostrado que el resveratrol activa ciertas vías genéticas protegiendo a los organismos de modo tal que los hace más sanos, prolongando así su vida.

Si es cierto, como lo han planteado algunos especialistas, que la vejez es una enfermedad, ¿por qué es que nos hacemos viejos todos? Tras varios estudios liderizados por Sinclair y sus compañeros se descubrió que nuestros cuerpos contienen genes que regulan la longevidad. Estos genes ejercen una influencia directa en la velocidad en que nuestras células envejecen, y el resveratrol tiene para esto la capacidad de adherirse a ciertas enzimas clave y activar estos genes.

Exámenes de laboratorio han determinado que también los animales poseen estos genes de la longevidad (SIRT1) y con modificar uno solo de ellos se puede duplicar, incluso triplicar la esperanza de vida de un organismo dentro de un laboratorio. Pero aún está por determinarse si esto mismo puede hacerse en seres humanos. Los animales sometidos a estos experimentos arrojaron resultados inesperados. Siendo alimentados con comidas poco saludables acompañadas de resveratrol, los ratones, por ejemplo, se mantuvieron más sanos y fuertes, su fisiología era más delgada, y al analizar su corazón, sus huesos, su hígado y sus ojos, éstos estaban todos tan sanos como aquellos sometidos a una dieta magra alejada del compuesto. Además, vivieron por más tiempo y se descubrió que esa extensión del período de vida dependía del gen SIRT1.

Las investigaciones llevadas a cabo por este especialista han demostrado un incremento de 30% en la duración media de la vida de ratones y células de levadura, y 59% de incremento en ciertos peces de corta vida. Se cree que los efectos antienvejecimiento del resveratrol también puedan funcionar en humanos, aunque los estudios no han concluido y aún no hay nada concreto comprobado al respecto.

Otros estudios realizados en Suiza sobre este mismo compuesto natural determinaron, tras hacer una prueba de resistencia a ratones, que éstos podían correr el doble de lejos cansándose menos al consumir resveratrol, pues sus músculos se tonificaban; en conclusión, estaban obteniendo los beneficios del ejercicio sin ejercitarse. Poder llevar estos mismos efectos al ser humano es lo que aún está bajo estudio.

"Creemos que utilizando fármacos dirigidos a esos genes podemos obtener amplios resultados, no solo para una enfermedad a la vez sino para muchas. Imagina una píldora contra la diabetes que también retrase el cáncer, la enfermedad cardiaca e incluso las cataratas", explica Sinclair. Para el especialista, la clave no está únicamente en poder vivir más tiempo y sin las molestas arrugas y líneas de expresión, sino en lograr que la calidad de vida mejore en general.

La vejez, en este contexto, es entendida por muchos especialistas como a una serie de enfermedades, porque disminuyen el rendimiento de nuestras células y por ende, el de nuestros órganos, afectando el funcionamiento de todo el organismo. Si llegase a ser posible la disminución de estas enfermedades, las personas podrían vivir más tiempo y con una mejor calidad de vida, con mucha más y mejor salud. Por el momento, habría que consumir cerca que 1.000 botellas de vino tinto al día para ver los efectos que los científicos observaron en sus laboratorios. 


¡ATENCIÓN!

Lo más sano y seguro para quienes quieren despedirse por siempre de los signos del envejecimiento es esperar a que los estudios y las pruebas sobre compuestos como el resveratrol estén más avanzados y saber con certeza cuáles son los efectos beneficiosos o contraindicativos de este tipo de compuestos. El doctor Richard Hodes, del Instituto Nacional del Envejecimiento en Estados Unidos, prudentemente señala que es bueno esperar, ya que algunas sustancias en pequeñas dosis pueden ser beneficiosas, como las vitaminas, pero que consumidas en cantidades elevadas pueden tener efectos negativos.

 

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