Libérate del estrés con un automasaje
En Salud
7 | Abril | 2008
Cuando nos sentimos cansados, con dolor en cabeza, hombros y cuello a causa de que sentimos que los músculos de nuestra espalda están tan rígidos como una pared, entonces nos urge un masaje, sin embargo en ocasiones no es posible asistir con un profesional.
El cuello, la cabeza, los hombros y la espalda son los puntos del cuerpo vulnerables a guardar el estrés de todos los días, la buena noticia es que uno mismo puede liberarse del estrés con un masaje.
Aurora Zacarías, una reconocida masajista en el ramo hotelero nos explica cómo aplicar un automasaje.
Para empezar debemos buscar una base rígida sobre la cual podamos sentarnos, de preferencia para adoptar una posición loto con la espalda recta.
Los movimientos del cuello son estupendos para devolverle su suavidad y elasticidad, comienza con movimientos del cuello hacia un lado y hacia el otro, luego hacia delante y atrás; abre y cierra tu boca, todo esto con el cuello recto, e inclina tu cabeza para estirar la nuca. Termina esta área dibujando un círculo con la cabeza hacia la derecha y luego hacia la izquierda inhalando antes de comenzar el movimiento y exhalando al concluir.
Para la cabeza, coloca las manos en tu nuca y con la yema de los dedos haz movimientos circulares suaves o fuertes como quieras, de lo que se trata es de dar masaje profundo. De la nuca avanza hasta llegar detrás de las orejas, sigue con el área occipital, parietal y temporal. Siempre masajeando con las yemas de los dedos.
Ahora, con la parte baja de las palmas de las manos ejerce presión en la nuca y en la frente, luego arriba de las orejas, así hasta pasar por toda la cabeza.
Hombros y espalda
Cruza los brazos de forma que los dedos de las manos alcancen bien los hombros. Con la punta de los dedos da un masaje a la parte trasera de los hombros.
A continuación, baja un brazo y toca con el dorso de la mano la espalda, el otro brazo seguirá cruzado, tocando el hombro. Una extremidad da masaje a la parte alta de la espalda y la otra en la parte baja. Después se intercambian los brazos para frotar el otro lado.
Por último, con la mano recta, se dan ligeros golpes desde el cuello hasta el final del hombro.
Luego, la mano se coloca en forma cóncava y se dan palmaditas de manera que suene al hacer contacto. Se debe trabajar igual, de forma cruzada para no forzar los brazos.
|