Ya habíamos hablado anteriormente que las tendencias en moda para esta temporada eran los tonos y fibras naturales y ahora que la ecología es un tema que está en boda esta tendencia ya alcanzó el diseño de interiores.
Los tonos favoritos son el verde, el amarillo y el naranja, pero las tonalidades que se desprenden de ellos como el verde limón, amarillo sol o el naranja salvavidas son los que más destacan. El mobiliario donde mayormente se presentan estos tonos es inspirado en los años 70 creando un ambiente relajado y divertido, proporciona contrastes interesantes cuando se contrapone con estilos más serios y oscuros.
Para un interior más formal puedes combinar muebles negros, cafés o color crema con detalles en colores cítricos. Estancias más casuales se forman a partir de piezas realizadas con plásticos o resinas de colores brillantes.
El estilo que se forma con mesas y sillas en tonos que contrastan con el acero cromado y aluminio es fascinante, la combinación en algunas piezas con blanco y verde añade frescura a estancias principales y terrazas, es excelente para climas cálidos.
La combinación de estos dos colores se adapta a pisos modernos como el de piedra de bola, remitiendo a entornos naturales como bosques y jardines. El color verde es especialmente popular en este sentido. Existe una gran variedad de tonos que van desde las gamas cálidas hasta las más frías.
En cualquiera de sus tonos predominará su frescura, y es un color que se asocia inmediatamente con la naturaleza. Entre las gamas más atractivas están el manzana, limón y menta. Antes de elegir el tono de verde para paredes, es recomendable tener en cuenta la composición cromática de la estancia.