|
REcibió César su constancia como alcalde electo
En Yucatán
26 | Mayo | 2007
A las 9:10 de la noche César Bojórquez Zapata recibió su constancia de mayoría como alcalde de Mérida, en un ambiente de fuerte tensión por una larga espera de más de cuatro horas y ante el temor de una impugnación priísta
A las 9:05 alguien gritó "César". Pero el virtual alcalde de Mérida ya estaba aburrido de tanto esperar y ahora fue él quien contestó: "que se frieguen, que me esperen". Entonces caminó a paso lento hasta la sede del consejo electoral municipal, lo acompañó su esposa Susana Bustillo Lope y sus hijos Cesar y Susanita. De los casi 500 panistas que estaban a las puertas del edificio electoral para esa hora apenas quedaba un puñado de 150.
César dijo poco antes: "Me llevé la joya de la corona". Sin embargo las cifras lo ponen en aprietos. El obtuvo 149 mil 040 votos y Adolfo Peniche Pérez 147 mil 538, una leve diferencia de 1,502 sufragios, es decir el 1.007 por ciento, muy lejos de las expectativas del candidato cuyas encuestas preliminares le daban hasta 15 puntos.
En total, a lo largo de cuatro días los consejeros electorales cotejaron las 930 actas de Mérida, una por una a petición del representante priísta Ismael Magaña Mata, quien anticipó que para el lunes habrá impugnación.
En corto, mientras tronaba sus dedos de la mano de tanto nerviosismo, César dijo: "Esos priístas no saben perder. Nosotros ya aceptamos la derrota".
Efectivamente, las irregularidades de que presumieron los priístas fueron diversas pero en general fue la diferencia entre boletas recibidas y votos emitidos, incluso se registro un caso de 23 boletas presuntamente desaparecidas.
A eso de las seis de la tarde, cuando los consejeros estaban firmando las 18 actas de concejales empezó un alboroto en la sala de abajo del edificio electoral. Casi todos los representantes de partidos argumentaron que hay tantas irregularidades en el proceso de cómputo y escrutinio que no puede entregarse las actas.
Afuera, la fiesta empezaba. Llegaron los mariachis, cantaron "El Rey", hicieron bailar a César el jarabe tapatío. Festejo anticipado.
Los rostros eran alegres, sonrientes, de felicitaciones, de frases como "ganamos", "se pudo". Pero luego vino la espera, una larga espera que condujo a la desesperación. Las sonrisas disminuyeron, los nervios se crisparon. Luis Montoya Martínez, presidente estatal del PAN, empezó a hacer llamadas telefónicas para saber lo que sucedía en el interior del edificio. Guardias armados custodiaban la entrada de rejas blancas. Un tipo vestido de rojo –de la ola roja- permanecía como guardia del lugar.
En un momento de mayor relajación Montoya Martínez bromeó con los reporteros. "Ahora yo los voy a fregar", dijo con voz ronca. Más tarde dijo que tendrá que hacer un análisis profundo sobre la derrota del domingo anterior. Pero mientras tanto, acotó, "no me voy a ir de la presidencia, ahora más que nunca se requiere de trabajo, de esfuerzo, a pesar de que haya voces que piden que salga".
Fue la elección más cerrada. El senador Hugo Laviada Molina se mordía los labios, agitaba nerviosa su cabeza. Cecilia Flores, quien antes sonreía, cambió a tristeza.
El fin de la espera: 9:10. César y su familia de sangre y de partido sonreían frente a las cámaras. El salió en hombros del Ipepac Municipal.
Los reporteros anotaron bien las cifras para que no quepa duda: PAN obtuvo 149 mil 040 votos, PRI obtuvo 145 mil 730, PRD seis mil 483, PT 10 mil 957, PVEM, mil 566, Convergencia obtuvo 10 mil 182, Partido Alianza por Yucatán 644, Nueva Alianza dos mil 324 y Alternativa mil 393. La suma PRI-PEVEM hace un total de 147 mil 538 votos.
El total de la votación fue de 334 mil 111 sufragios y cinco mil 391 votos nulos.
A las 9:35 Rosa Ceballos Madera aún convocada a la unidad a las afueras del consejo a un panismo, ahora sí, remojado, cansado. "Es que allí adentro hay muchos priístas", dijo una mujer.
|